lunes, 26 de abril de 2010

Reina del Plata, otoño 10

El verano se fue…
Y el otoño ha entrado inseguro
en tiempos de recalentamiento global
en esta tierna infancia del siglo veintiuno…
Pero finalmente se puede sentir… ver, palpar, oler…
las lloviznas y los días grises en la gran ciudad,
Santa María del Buen Ayre, urbe de glorioso pasado,
presente de vorágine… e incierto futuro…


El asfalto reluce en las calles y avenidas,
de la enorme y plana urbe que es,
en la imponente 9 de julio,
en la hermosa avenida de mayo,
y demás arterias legendarias…
Corrientes, Córdoba, Santa Fe…
y sobre todas las calles viejas y nuevas,
las empedradas de San Telmo, Palermo y Recoleta,
y en las de todos los barrios, intrincadas y secretas…


El calor da lugar al frío y la gente abrigada viene y va,
por las calles y veredas de la capital,
mareas humanas tragadas y expulsadas por el subte,
otras, colmando colectivos, autos, bares y cafés…
y “Bajo Fondo” sonando en Florida y Sarmiento,
mientras a una cuadra suena Carlos Gardel…


Pasado y presente…
tango y milonga…
olor a café, aroma de mate,
pastas, empanadas, asado argentino,
fernet, copas de vino…
vivencias, instantes…
tanto para ver y contraponer,
anticuarios de San Telmo,
tiendas de Florida y Lavalle,
teatros de Corrientes y de toda la ciudad,
librerías de esta arteria, Santa Fe y otras calles,
celulares y computadoras por doquier…
gramófono y ipod, hamburguesa y choripán…


¿Y la casa del “morocho del Abasto”…?
hoy museo… ¿y el Abasto…?
un “shopping mall” de nuestros tiempos,
de un mundo globalizado,
de “fast food”, “delivery” y “fashion”
en un planeta minimizado,
en la era del silicio y el cyber espacio…


Y la reina del Plata, como su río, sigue su curso,
la misma, sí, la urbe cosmopolita,
la otrora “Ciudad Luz” de la América del Sud,
a la que le tomaran el pulso Darío, Saint Exupéry,
Alberti, Lorca, Neruda… entre una enorme lista…
y que envolviera en su manto a Lugones,
Sábato, Borges, Arlt, Bioy Casares, Cortázar…
incontables y eternos amantes de la urbe de sus pasiones…


No es Sarmiento, ni Mitre, ni Irigoyen, tampoco Perón,
ni los militares, ni Menem… y no es un hombre además…
sino una mujer… amada,
y para nada amada a la vez,
que para bien o para mal,
hoy manda en la Casa Rosada,
como lo soñara Evita hacer…
en la patria albiceleste moderna, controversial, convulsionada,
cuyos hijos sueñan ver relucir su hermoso sol…
y enaltecer su nombre después de ganar mil y un batallas…


Alma y nervio de un gran país, ella es la reina del Plata,
la misma que hoy se engalana de fiestas patrias,
el bicentenario en memoria de una revolución del mes de mayo.
La Buenos Aires, del legendario y vivísimo Tortoni,
del Colón vibrante y renacido,
del Ateneo consagrado,
urbe de corazón literario y alma de tango,
la Buenos Aires de Plaza de Mayo y su obelisco,
repudiado un día por algunos y hoy por todos querido,
la cosmópolis de Microcentro, de costaneras y río,
de sitios de antología… Caminito y La Boca,
pero también del nuevo Puerto Madero…


La urbe del tango clásico y el electro tango,
de la ópera, el ballet y también del rock argentino,
la gran ciudad de cemento y hermosos parques y plazas,
de ruido y estrés, pero también de solaz y sosiego,
de contrastes entre tiempos, entre barrios y climas,
urbe europea: inglesa, francesa, española, italiana…
y hoy cada vez más de la América Latina…


La ciudad ambivalente, culta y refinada,
popular, de masas, protestas y luchas,
de los aristocráticos barrios, los tradicionales,
los arrabales y las villas marginales,
opulenta, rica, pobre, contradictoria y controvertida,
caótica y ordenada,
espiritual y sensual,
reservada y atrevida…
la urbe glamorosa y casual,
académica, científica, deportiva,
jovial, festiva, ejecutiva…


La ciudad que nunca duerme y que absorbe,
fiesta eterna de porteños y viajeros del orbe,
espectacular, alucinante, que arroba y fascina…
profunda y mágica para algunos, trivial y banal para otros,
decadente para muchos,
como un reflejo de la Argentina,
cuando al mundo entero, la decadencia,
se come sin piedad nuestros días…


En fin, con sus defectos y virtudes,
con sus contradicciones y dicotomías,
con su historia conflictiva…
¿Quién no amaría a esta reina argentina…?
nos atrapa con su magia y con su encanto
y hasta con su realidad misma…
En el feliz y cálido verano,
en el gris y frío invierno,
o la primavera florida…
o como ahora, en otoño,
el otoño número diez
de un nuevo siglo y un milenio,
que recién se alza y camina…



¡Salud, reina del Plata!
¡Que tu espíritu sea eterno!
¡Que tu esencia siempre viva!



Jorge Gamero Paguaga
24 de abril de 2010




Mi Buenos Aires querido, Carlos Gardel






Otoño porteño, Astor Piazzola (Un paseo por Buenos Aires, video de Aspriweb)






Bajofondo con Gustavo Cerati - El mareo


2 comentarios:

YoRlAnG dijo...

FELICIDADES POR SER UN ARTISTA NICA PERO SOBRE TODO NORTEÑO SEGOVIANO¡¡¡¡¡

María Victoria dijo...

Ver estas imagenes de la ciudad, y leer estas lineas... la verdad que me dieron ganas de salir a pasear mas seguido!!!
Le voy a decir a mi marido de esta noche en vez de pedir delivery, voy a salir a comer afuera :)