jueves, 11 de febrero de 2010

Bosawas, un pulmón amenazado



Cada año se destruyen 70 mil hectáreas de árboles, y según la FAO somos grandes consumidores de leña… En Bosawas, 30 mil personas han invadido la reserva, pero próximamente serán desalojadas y procesadas. (El Nuevo Diario, Nicaragua, 27 de junio de 2009)

Además… en la reserva hay una banda de traficantes de tierras que hacen negocios y estafan… El despale en la reserva de Bosawas es uno de los principales problemas que enfrentan las autoridades nacionales. Asimismo, se registran negocios fraudulentos con las tierras de la zona. (La Prensa, Nicaragua, 5 de febrero de 2010)




El pulmón

Es sabido que los bosques y las selvas tropicales, son los pulmones nuestro planeta maravilloso, los generadores del oxígeno requerido para poder vivir. Sin embargo, y lamentablemente, es sabido también que el cambio climático es producto de los gases de efecto invernadero, siendo el dióxido de carbono, el enemigo número uno de la atmósfera terrestre y el medio ambiente. Lo producimos nosotros, con nuestras fábricas y automóviles, entre otros, lo que es grave. Pero el problema va mucho más allá, pues también estamos acabando con los pulmones del planeta, a sabiendas de las consecuencias hasta la saciedad. Es decir, estamos poniendo en riesgo el futuro y todas las formas de vida en La Tierra, incluyéndonos nosotros mismos, a causa de mezquinos y momentáneos intereses particulares y las malas políticas públicas.


En Centroamérica hay varias reservas naturales, pero la mayor de ellas, y tercera a nivel mundial, es la de Bosawas, ubicada en el norte de Nicaragua, entre la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) y el departamento de Jinotega. Su nombre deriva de tres referencias geográficas: el río Bocay, el cerro Saslaya y el río Waspuk. Ambas vías fluviales son tributarias del extenso Río Coco o Segovia, que sirve de frontera entre Honduras y Nicaragua, y el cerro en cuestión, es el punto más alto dentro de la reserva (1650 msnm).


Bosawas es vecina de la Reserva de la Biósfera del Río Plátano, en Honduras, y juntas, conforman la segunda mayor zona selvática de todo el hemisferio, después de la Amazonía, con 5000 ha. de selva tropical húmeda continua, con una flora y fauna muy rica y diversa (proyecto binacional Corazón Verde). Destacan los bosques latifoliados del trópico y los de coníferas en las partes altas. Entre la fauna, esta reserva es refugio de grandes felinos propios del continente americano, como el puma, el jaguar y otros mamíferos, como el tapir, coatíes, perezosos y osos hormigueros, entre otros. Entre las aves, es hogar del quetzal, loras y guacamayas, águilas arpías y un sinnúmero de especies distintas de aves canoras.


La reserva de Bosawas, surgió como tal en 1979, para ser enseguida escenario de la cruenta guerra de los años 80’s en Nicaragua. Sin embargo, durante esta época, se logró preservar la flora y fauna. Con la llegada de la paz, se retomó el interés, durante los años 90’s, y fue declarada por la UNESCO, Reserva de la Biósfera, en 1997 y Patrimonio de la Humanidad en 2007. Desde antaño, la región ha sido habitada por humanos, conviviendo en perfecta armonía con la naturaleza, Ramas, y principalmente, Miskitos, Mayagnas, organizados en seis territorios indígenas. (véase art. de La Prensa, al final)



La amenaza


La zona núcleo de la reserva, conformada por más de 7000 km2, está rodeada por la zona de amortiguamiento, ubicada en los municipios de Waspán, Bonanza, Siuna y Waslala, pertenecientes a la RAAN, y en Wiwilí y Cua-Bocay, del departamento de Jinotega. Esta área, habitada por unos 200,000 habitantes aproximadamente, se supone que debería ser de protección para la reserva, a través de las autoridades locales, en cumplimiento de las políticas medioambientales del gobierno central. Sin embargo es en esta zona de amortiguamiento, habitada en su mayoría por mestizos, donde se ha dado quemas y el mayor despale indiscriminado (unas 300,000 ha), sumada a la enorme devastación dejada por el huracán Félix en septiembre de 2007.



Los responsables de esta fatalidad, en gran medida, han sido los madereros ilegales, que inescrupulosamente han talado los bosques sin importarles si están actuando en áreas protegidas o no. Pero los otros causantes son los invasores o traficantes de tierra, llamados simplemente “tomatierras”. La frontera agrícola avanza, y tampoco respeta las áreas protegidas. Y los árboles, que tardan muchos años para crecer, son tumbado en minutos, para ser convertidos en leña. Según fuentes del gobierno, se talan unas 70,000 ha cada año. (véase art. END abajo)


Definitivamente, lo que ocurre en Bosawas, sin el afán de parecer alarmista, es una tragedia. Y lo es, no sólo para Nicaragua, sino también para toda Centroamérica y el planeta entero. Pues se trata de uno de sus pulmones. Y lo peor es que también está sucediendo en otras reservas naturales del país, como Indio-Maíz, pero también se trata de prácticas comunes en todo el istmo, así como en la Amazonía y todas las reservas forestales del mundo. Es realmente preocupante. Esto no puede continuar así. Es tiempo de poner un alto, a través de medidas drásticas y radicales, revisión de las leyes medio ambientales, así mayor vigilancia y control para su obligatorio cumplimiento. Es decir, hacer lo que sea necesario, porque a fin de cuentas, es por el bien de todo y todos, sin excepción: el futuro, la flora y fauna, el medio ambiente, el planeta, y nosotros mismos.


Jorge Gamero Paguaga




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Vea este excelente vídeo:

Recalentamiento global en Nicaragua
(reportaje de Erik Flakoll, Wapponi Productions)

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