
En todo este primer semestre del año casi no publiqué nuevas entradas, mucho menos sobre temas relacionados con política y economía internacional. Sin embargo, dadas las circunstancias, considero que no es posible pasar desapercibido ante los hechos que han estado conmocionando a nuestro mundo, comenzando por el presente, y propiamente en nuestra América Latina.
Lugo y Paraguay
Como es sabido, la noticia cayó como una bomba el 22 de junio, y se extendió como reguero de pólvora. El presidente Fernando Lugo fue destituido por el Congreso paraguayo en 48 horas, en lo que se la calificado como un “juicio político exprés”. Aunque algunos gobiernos latinoamericanos de inmediato lo catalogaron como un “golpe de estado encubierto”. Por supuesto a todos se nos vino a la mente lo ocurrido en Honduras en el año 2009, cuando el presidente Zelaya fue removido de su cargo, causando tremendo revuelo no sólo en Centroamérica, sino en toda América Latina y el mundo. Y hoy, nuevamente se habla de quiebre y fragilidad democrática e institucional en la región.
El caso del Paraguay, aunque similar al hondureño, tiene sus propias características. Entre las causas que motivaron al Congreso a tomar tan drástica medida en contra del mandatario, fue la “incapacidad para gobernar y mal desempeño en sus funciones”. Y en esta acusación, según sus detractores, el “tiro de gracia” fue la reciente matanza entre campesinos y policías, fruto del problema de la tierra en este país sudamericano. Acá no fueron militares a arrestar a Lugo, y tampoco fue expulsado del país, como lo fue Zelaya del suyo. Sin embargo, comenzó a flotar en el ambiente la sombra anacrónica de “golpe de estado”. Se le ha calificado de “golpismo revestido de legalidad”, como lo calificara el presidente ecuatoriano Rafael Correa, en la cumbre del Mercosur realizada en Argentina.
Paraguay y el Mercosur
A propósito de Mercosur, este bloque comercial, conformado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, culminó este 29 de junio su 43ª cumbre en la ciudad de Mendoza, al pie de los andes argentinos. También asistieron al encuentro los representantes de los países socios: Bolivia, Ecuador, Chile, Colombia, Perú y Venezuela. El gran ausente fue Paraguay. El 28 se reunieron los cancilleres, y el 29 fue la cumbre presidencial. Por supuesto, el tema prioritario sobre el tapete era el caso Lugo y Paraguay.
En principio, se hablaba de sancionar al país miembro fundador del Mercosur, con medidas políticas y económico-comerciales. Sin embargo, la decisión final de los mandatarios fue no castigar al pueblo paraguayo con sanciones económicas, pero sí al gobierno de Franco con sanciones políticas, como la suspensión temporal del Paraguay del Mercosur y la exclusión de la UNASUR. Al menos hasta agosto de 2013, que será cuando un nuevo mandatario asuma legítimamente el poder, tras las elecciones de abril del próximo año.
En principio, se hablaba de sancionar al país miembro fundador del Mercosur, con medidas políticas y económico-comerciales. Sin embargo, la decisión final de los mandatarios fue no castigar al pueblo paraguayo con sanciones económicas, pero sí al gobierno de Franco con sanciones políticas, como la suspensión temporal del Paraguay del Mercosur y la exclusión de la UNASUR. Al menos hasta agosto de 2013, que será cuando un nuevo mandatario asuma legítimamente el poder, tras las elecciones de abril del próximo año.
Un hecho a destacar es que aprovechando la ausencia del Paraguay, los otros tres miembros del Mercosur, oficializarán el ingreso de Venezuela como miembro pleno a este bloque en la próxima cumbre, que será el 31 de julio, en Río de Janeiro. El aviso lo hizo la propia presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, anfitriona del evento. Hay que recordar que la ratificación del congreso paraguayo, era el único obstáculo para que Venezuela se sumara como miembro pleno. Esto, por supuesto, también ha creado molestia en algunos sectores políticos de los países miembros, dado que se considera desatinado aprovechar la suspensión temporal de uno de los miembros fundadores para tomar tal decisión.
Pero en fin, eso es algo que aún está por verse. No cabe duda que el mes de julio será sumamente movido y conflictivo en Sudamérica, y no sólo en el ámbito político, sino también en lo económico-comercial. Y es que se trata de la desarticulación súbita de un bloque, que con todo y sus altibajos, parecía ir marchando de a poco. Ahora el panorama luce ciertamente turbio.
¿La solución al problema?
En mi opinión, los argumentos esgrimidos por el Congreso paraguayo no son suficientes para justificar su acción. Es claro que el presidente Lugo no ha sido el mejor de los presidentes, pero tampoco se le puede culpar por los problemas de carácter estructural que viene acarreando el Paraguay, como ocurre con todas y cada una de las naciones latinoamericanas. Aún nos encontramos con resabios arcaicos, como es precisamente el tema de la tierra. Es parte de las inequidades e injusticias sociales que aún prevalecen en América Latina desde la época colonial. Y el caso paraguayo es más delicado, dado que no terminaron de sanar las heridas después de la guerra de la Triple Alianza.
Entonces, el presidente Lugo fue uno más que recibió la “papa caliente”, y encima en condiciones muy vulnerables, pues no tenía realmente el respaldo de un partido político fuerte. Esta es la historia de un ex sacerdote católico que se aventuró entre las turbulentas aguas de la política. Y lamentablemente, su intención parece haber naufragado. De hecho, la Constitución paraguaya permite poner al presidente de la república frente al banquillo de los acusados. El punto es que las causas para haber puesto en esa posición a Lugo, no resultan ser convincentes. Si hubiera acusaciones de probada corrupción, en perjuicio del pueblo y la nación, el juicio sería absolutamente legítimo. Sin embargo, en este caso, los argumentos resultan ser ambiguos y flojos.
Ojalá que en estos casos, definitivamente correspondiera, a través de plebiscitos, al que por ser parte (como elector, gobernado y afectado directamente), debería ser el juez: el pueblo, al único al que le debería asistir el derecho de tener la última palabra, al margen de los juegos políticos internos y la opinión internacional. Pero sabemos de la animadversión a esta lógica opción, bajo los argumentos de que el pueblo ya está representado en los parlamentos, así como los costos en tiempo y recursos que acarrea. Y de ser viable esta posibilidad, un serio obstáculo sería el fantasma de la corrupción o falta de transparencia y la manipulación del voto popular. Los ejemplos abundan en América Latina. Sin embargo, siempre sería preferible correr ese riesgo, donde la sociedad civil organizada, tendría además el desafío de exigir y también de tomar rigurosamente las medidas adecuadas para garantizar ejercicios limpios y creíbles. Obviamente, a los gobiernos corruptos y que se aferran al poder, no les conviene que el pueblo se exprese de esta manera y decida si deben seguir gobernando o no. Por lo mismo, tampoco les interesa garantizar transparencia en los procesos electorales.
Volviendo a Lugo, éste fue acusado de ineptitud para resolver los problemas del país, mas no será ningún mandatario temporal, ni siquiera el próximo legítimamente electo, quien va a resolver una vieja crisis. Se trata de un proceso gradual, y esto aplica para toda las naciones de América Latina. Un proceso que debe iniciar por un genuino cambio de conciencia a todos los niveles: de los individuos y los grupos, las sociedades, las comunidades y los pueblos.
Ojalá que en estos casos, definitivamente correspondiera, a través de plebiscitos, al que por ser parte (como elector, gobernado y afectado directamente), debería ser el juez: el pueblo, al único al que le debería asistir el derecho de tener la última palabra, al margen de los juegos políticos internos y la opinión internacional. Pero sabemos de la animadversión a esta lógica opción, bajo los argumentos de que el pueblo ya está representado en los parlamentos, así como los costos en tiempo y recursos que acarrea. Y de ser viable esta posibilidad, un serio obstáculo sería el fantasma de la corrupción o falta de transparencia y la manipulación del voto popular. Los ejemplos abundan en América Latina. Sin embargo, siempre sería preferible correr ese riesgo, donde la sociedad civil organizada, tendría además el desafío de exigir y también de tomar rigurosamente las medidas adecuadas para garantizar ejercicios limpios y creíbles. Obviamente, a los gobiernos corruptos y que se aferran al poder, no les conviene que el pueblo se exprese de esta manera y decida si deben seguir gobernando o no. Por lo mismo, tampoco les interesa garantizar transparencia en los procesos electorales.
Volviendo a Lugo, éste fue acusado de ineptitud para resolver los problemas del país, mas no será ningún mandatario temporal, ni siquiera el próximo legítimamente electo, quien va a resolver una vieja crisis. Se trata de un proceso gradual, y esto aplica para toda las naciones de América Latina. Un proceso que debe iniciar por un genuino cambio de conciencia a todos los niveles: de los individuos y los grupos, las sociedades, las comunidades y los pueblos.
Sólo así es posible que surjan los nuevos líderes que sean agentes genuinos de cambio, con ideas nuevas y de cara a los nuevos paradigmas, libres de estructuras obsoletas. Y eso significa, hacer realidad lo que siempre se ha considerado una mera utopía: un mundo donde prevalezca la solidaridad y la fraternidad, donde le demos valor a lo que realmente importa, que es un mundo para todos y no para unos pocos, enceguecidos por el brillo del poder y el oro. La Tierra y la naturaleza, ya pusieron su parte con sus preciados recursos, desde el principio. Nos queda a nosotros, la humanidad, la responsabilidad de reconocer esta situación, para lograr revertirla, retribuirle a nuestro planeta, y salir finalmente airosos de este caos.
¿Qué ha pasado en el mundo el primer semestre de 2012?
A diferencia de lo que muchos auguraban, la naturaleza se ha portado benigna este año, si lo comparamos con los anteriores. Es cierto que la tierra no deja de temblar, los volcanes de hacer erupción y los ciclones de soplar, pero ha sido más un año calmo en este sentido. Es cierto, no podemos obviar que hay caos, pero se trata de un caos creado por nosotros mismos, la humanidad. De hecho, no es el año del fin del mundo, ni mucho menos. Sin embargo, este año marca un punto de inflexión, dentro de un período de cambios que ya inició para nuestro planeta y la humanidad. Los sistemas se conmocionan y tambalean: políticos, económicos, sociales, religiosos… Estamos evolucionando, somos como un barco en alta mar, y lamentablemente, para avanzar y llegar a puerto seguro, es preciso pasar por las más duras tormentas… Revisemos algunos vaivenes de nuestra nave en estos bravíos mares de este famoso 2012:
Crisis de la Unión Europea:
Se supone que la crisis económica y financiera debió haber quedado atrás en el 2010. ¿Se acuerdan? Eso se decía, cuando la mecha fue encendida en el año 2008, allá, en los Estados Unidos, con la famosa burbuja inmobiliaria… Pero resulta que en la potencia del norte parecen haber bajado las aguas, y la crisis, que se había extendido como un cáncer, hoy se ha focalizado en la vieja Europa, que parecía ir con pie firme y seguro.
La crisis del Euro ha sido tan severa, que desde hace algunos meses se viene hablando de que Grecia podría quedar fuera del Euro. Los meses se fueron desgranando, y España, que el año pasado ya estaba al rojo vivo, este nuevo año, en vez de salir a respirar, podría ser otra aspirante a quedar fuera de la zona Euro, como lo sospechan algunos analistas (véase link). Por otra parte, España se resiste a llamar rescate cualquier ayuda de la UE, y más lo esgrimirá ahora en que los bancos españoles recibirán el rescate de manera directa.
Mientras tanto, unos de los grandes de la Unión: Italia, también se debate entre las movidas aguas de la crisis. Incluso, es otro país que junto a Grecia y España se les aventura a ver fuera de la zona Euro. No obstante, apenas este 28 de junio, ante la demanda precisamente de Italia y España, la UE ha aceptado la recapitalización de la deuda, a través del rescate directo de los bancos, tal como se mencionó anteriormente en relación al rescate español. Pero también se definió que el Banco Central Europeo, será el supervisor financiero de la eurozona.
En fin, en medio de tantos sobresaltos, parece haber un nuevo respiro. La pregunta es… ¿Hasta cuándo…? Mientras tanto, y “para variar”, las víctimas de estas tormentas y sombras siguen siendo siempre los pueblos.
¿Izquierda o derecha…?
Ya lo vimos en América Latina. Gobiernos de derecha que pasaron a “izquierda”, como en Nicaragua, El Salvador y Perú. Y países de “izquierda” que pasaron a derecha, como Panamá y Chile. Pues bien, en este “loco mundo”, donde ya ni los políticos saben donde están parados ni qué quieren en verdad, Europa no es la excepción. Y si no, veamos… aunque esto fue en el 2011, en España, el líder del conservador Partido Popular (PP), Mariano Rajoy asumió el poder en diciembre del año pasado, tras derrotar a su opuesto Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Este año, vimos como en Francia se dio el proceso inverso, donde el socialista François Hollande ganó las elecciones y asumió el poder el 15 de mayo, quedando atrás el capítulo del conservador Nicolás Zarkozy.
¿Izquierda o derecha… derecha o izquierda…? ¿Hacia dónde vamos? Quizás haya parte de la humanidad que le interesen estos rumbos, pero es claro que a las grandes mayorías, lo que nos interesa es vivir en paz y con dignidad. Y ya ni hablar de nuestro planeta, que siendo un ser vivo, no ha de comprender por qué sus habitantes humanos han logrado llegar lejos en estos tiempos, como es el caso del desarrollo científico y tecnológico, pero en otras, seguimos exactamente igual que los tiempos del oscurantismo medieval. No me remonto hasta la era de las cavernas, porque a pesar que esas eran oscuras, en esos tiempos, ciertamente había un solo camino.
¿Cumbres o mesetas…?
En lo que va del año, al menos en lo que corresponde a nuestro continente, ha habido tres cumbres de relevancia: la VI Cumbre de las Américas, llevada a cabo en Cartagena de Indias, Colombia, los días 14 y 15 de abril; la Cumbre del Grupo G-20, en Los Cabos, México, los días 18 y 19 de junio; y la Cumbre Río + 20, realizada en Río de Janeiro, entre el 20 y el 22 de junio.
El lema de la VI Cumbre de las Américas fue: “Conectando las Américas: Socios para la Prosperidad”. El fin es profundizar los procesos de integración regional y la cooperación entre las naciones de nuestro hemisferio. Sin embargo, al final no hubo consenso ni declaración final. Las “piedras en el zapato”, fueron el caso Islas Malvinas y Cuba, donde fueron evidentes las divergencias, sobre todo entre los poderosos Estados Unidos (donde están en plena campaña electoral) y América Latina. Pero también fueron evidentes las diferencias a nivel intralatinoamericano.
El lema de la VI Cumbre de las Américas fue: “Conectando las Américas: Socios para la Prosperidad”. El fin es profundizar los procesos de integración regional y la cooperación entre las naciones de nuestro hemisferio. Sin embargo, al final no hubo consenso ni declaración final. Las “piedras en el zapato”, fueron el caso Islas Malvinas y Cuba, donde fueron evidentes las divergencias, sobre todo entre los poderosos Estados Unidos (donde están en plena campaña electoral) y América Latina. Pero también fueron evidentes las diferencias a nivel intralatinoamericano.
La intención original de la Cumbre, como lo revela su lema, era encomiable, pero el asunto es que en la realidad, fue una cumbre más, donde más bien se pone de manifiesto lo desintegrados que realmente estamos. Es claro que es urgente priorizar los problemas más sentidos, como las desigualdades y los flagelos de la pobreza, el desempleo, el hambre, etc. Pero justamente por dejar de lado esto, que es lo vital, es que ocurren cosas como las de Paraguay, que no es más que el efecto de los males acumulados de nuestros pueblos y países.
En la Cumbre del G-20, se abordaron
y analizaron temas relacionados con la estabilización y crecimiento de la
economía mundial, como la adopción de reformas de carácter estructural para lograrlo.
También se presentó un portafolio de iniciativas sectoriales para promover el
desarrollo sostenible. El anfitrión, el
presidente Calderón, reconoció el rol de las nuevas naciones emergentes en el
nuevo contexto internacional, como los son China, India, Rusia y Brasil.
Si bien es cierto, el G-20 abordó el tema de desarrollo sostenible, es claro que éste no era la prioridad de este encuentro. Sin embargo, sí era el tema central de la siguiente cumbre: Río + 20, con la visión de ”avanzar hacia una economía verde”. Se logró aprobar un plan para frenar la degradación medio ambiental del planeta. Sin embargo, este encuentro, considerado el mayor auspiciado por la ONU, con representantes de 191 países, fue considerado por los críticos un fracaso, por la “falta de objetivos y metas cuantificables”, es decir, más de lo mismo, muchas palabras y poca acción. Y la verdad es que hace abordar a conciencia sobre los temas de desarrollo humano y sostenible. Eso implica multiplicar esfuerzos por lograr la erradicación de la pobreza en el mundo, así como avanzar en los derechos humanos y civiles de los pueblos. Y en relación al desarrollo sostenible, la ejecución de medidas concretas para atacar la contaminación y envenenamiento de tierra, agua y aire, deforestación indiscriminada, calentamiento global, desertificación, agotamiento de los recursos marítimos, pérdida de la biodiversidad o extinción de especies; y promover seriamente el uso de las energías limpias. Lamentablemente siempre prevalecen las visiones cortoplacistas y los intereses meramente económicos y comerciales. Es así como las famosas cumbres se quedan hechas mesetas.
Quizás cuando la casa se nos esté quemando, o se la esté llevando el oleaje embravecido, es que correremos a ver como la recuperamos. Ojalá no sea demasiado tarde. Ya es tiempo de aprender de las lecciones, con tanta prueba y error. Y de reconocer que todo es causa y efecto. Tiempo de que aprendamos de que la nueva causa a seguir es la auténtica integración de la humanidad, más allá de todo tipo de fronteras físicas o materiales. Y que por lo tanto, el efecto será ese mundo que las grandes mayorías anhelamos. La buena noticia es que la esperanza no se encuentra perdida, sino que sigue ahí, encerrada en la caja de Pandora. Es tiempo de abrir la caja, pero no dejar que la esperanza se vaya, sino lograr atraparla y convertirla en nuestra nueva realidad. Quizás los actuales líderes anden perdidos, pero hay millones de seres humanos “comunes y corrientes”, que ya están andando el camino.
Jorge Gamero Paguaga









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