No cabe duda que el año 2011 ha sido sumamente movido y conmocionado. Si bien es cierto, nunca cesa en este mundo de generarse acontecimientos de todo tipo, hay que convenir que a medida que pasa el tiempo, estos se vuelven más intensos, insólitos e impactantes. En tan solo el último trimestre del año, han ocurrido tantas cosas que tienen al mundo de cabeza. Obviamente que las mismas son secuela de los hechos que se han venido gestando desde hace un tiempo, como la crisis financiera mundial o el cambio climático. Este último, por ejemplo, se ha dejado sentir a través del fenómeno de la Niña, con lluvias tan copiosas que han generado dantescas inundaciones en estos dos últimos meses en diversos puntos del planeta, como Tailandia, Filipinas y Colombia.Durante la temporada de huracanes del Caribe y Atlántico, a finales de agosto, el Irene fue el más intenso, llegando a afectar con inundaciones sitios tan al norte como la propia Nueva York. En octubre, fue a todas las naciones centroamericanas que les tocó verse afectadas por sistemas de baja presión que causaran graves inundaciones y deslaves, dejando un saldo de más de un centenar de víctimas mortales y aproximadamente 800 mil damnificados, además de afectar las economías locales, de por sí muy frágiles en su mayoría.
Además de los tifones, ciclones y depresiones tropicales, otros fenómenos naturales han sido súper tornados en Norteamérica, y erupciones volcánicas en todo el mundo, como la de Islandia y el cono sur, y sendos terremotos, donde el más impactante fue el de Japón, del 11 de marzo, de 9,0 grados Richter, donde el posterior tsunami fue el fenómeno que más daño hiciera. Hubo más de 9 mil víctimas mortales y más de 16 mil desaparecidos. La solidaridad mundial no se hizo esperar y se conocieron actos de verdadero heroísmo y hermandad. Este evento fue tan grave que alteró el eje terrestre en 10 cm y acortó los días en 1,8 microsegundos, según la NASA.Y además, fue declarado estado de emergencia, al verse afectada la central nuclear de Fukushima. La amenaza sigue latente y las consecuencias aún se desconocen.
Y mientras “llueve a mares” en unos sitios, en otros hay las más crueles sequías. Cabe resaltar los terribles dramas humanos a causa de la hambruna en estos lugares del planeta, especialmente en el cuerno de África, algo inadmisible en pleno S. XXI. Asimismo, imposible olvidar la grave escalada de violencia en América Latina, producto del narcotráfico y del terrorismo (carteles de la droga, FARC de Colombia y la muerte de su líder Alfonso Cano el 4 de noviembre). También viene al caso recordar el anuncio del 2 de mayo del presidente Obama sobre la muerte de Bin Laden, “caído en una acción militar”, generándose las más diversas reacciones a nivel mundial, desde celebraciones hasta suspicacias y dudas. En octubre, la muerte alcanzó al líder libio Muamar Gadafi (véase más adelante). Y el 18 de diciembre recién pasado, murió por causas naturales el líder norcoreano Kim Jong II.
Tampoco podemos obviar el deceso de personalidades públicas, que por su vida y legado, o por su manera trágica de morir, consternaron al mundo. En ellas, el 23 de marzo de 2011, murió la veterana y legendaria actriz británica Elizabeth Taylor. El 30 de abril, partió el genial y reconocido escritor y humanista argentino Ernesto Sábato, autor de “Sobre héroes y tumbas”, “El Túnel” y “La resistencia”, entre tantos. Unos meses después, impactante fue la sorpresiva y violenta muerte de otro argentino: el extraordinario e inolvidable cantautor y poeta Facundo Cabral, el 9 de julio.
Un caso que impresionó por su particularidad, especialmente a la juventud, fue el de la popular Amy Winehouse, la joven cantante británica soul, fallecida el 23 de julio, víctima mortal de sí misma y la presión de un mundo frívolo e irracional. También fue sumamente sentida y mediatizada la partida del estadounidense Steve Jobs, ocurrido el 5 de octubre tras una larga batalla contra el cáncer. Un hombre visionario que indiscutiblemente ha dejado su huella indeleble en el mundo de la tecnología global.
Elecciones en América Latina
En materia de política, destacan los procesos electores de nuestra región. Los mandatarios electos en 2010, como Dilma Rouseff, del Brasil, sucesora de Lula da Silva, asumió su cargo el 1 de enero de 2011. Mientras José Mujica, de Uruguay, lo hizo el 2 de marzo de 2011. Este año, hubo elecciones generales en cuatro países de nuestra región: Perú, Argentina, Guatemala y Nicaragua. Destacaron en estas jornadas, las reelecciones y la presencia de una sombra indirecta del militarismo. Pero además estos procesos se caracterizaron por seguir la misma tendencia de 2010, de las “idas y venidas” de las “izquierdas y las derechas”. A continuación, el detalle por nación:
Perú
Después de haberlo intento en el año 2006 y no conseguirlo, el candidato del partido Nacionalista Peruano Ollanta Humala, se lanzó nuevamente para las elecciones generales del 10 de abril de 2011, las que ganó, aunque fue necesaria una segunda vuelta. Esta se realizó el 5 de junio, superando a su rival, Keiko Fujimori, con más del 51% de los votos. Un hecho que vale destacar es el “giro de timón” que diera este militar retirado entre su posición ideológica del año 2006, de tendencia radical, con evidente influencia del chavismo. Durante el año 2011, sorprendió con una nueva postura moderada, inspirado esta vez en el modelo brasileño de Lula da Silva. Tomó posesión el 8 de julio de 2011, como sucesor del ex presidente Alan García. De esta manera, en el Perú, ocurrió a la inversa de Chile, donde el liderazgo de “izquierda”, fue relevado por la “derecha” en 2010, con la asunción del presidente Sebastián Piñera, que sucediera a Michelle Bachelet.
Argentina
En el mes de octubre se realizaron las elecciones generales en la República Argentina, donde la presidente Cristina Fernández de Kirchner logró la reelección con casi el 54% de los votos. En este país, el oficialismo logró ganar terreno, en parte gracias a las políticas sociales implementadas y la franca recuperación de la economía. Sectores de la sociedad argentina y algunos medios de comunicación, señalan que la mandataria fue beneficiada por la enorme popularidad de su marido y antecesor, Néstor Kirchner, quien falleciera en octubre de 2010. Los detractores y la oposición, siguen con sus señalamientos de un gobierno federal corrupto, populista y conflictivo. Como sea que fuere, con todos sus altibajos y particular historia, la gran nación del Plata sigue adelante con paso firme, junto a su socio Brasil (flamante miembro del grupo BRICS y ahora sexta economía mundial). Ambos gigantes sudamericanos, abriendo nuevas pautas para una región más sólida y unida. La mandataria asumió oficialmente su continuidad el 10 de diciembre de 2011.
Guatemala
En noviembre le tocó el turno a esta nación centroamericana. Guatemala, ya había efectuado la primera vuelta el 11 de septiembre. No obstante, fue necesaria una segunda vuelta, donde el candidato Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP), fue el vencedor con casi el 54% de los votos. De esta manera, este general retirado tomará posesión de su cargo el próximo 14 de enero de 2012, sucediendo así a Álvaro Colom. Todos los deseos de grandes logros y éxitos para la tierra del quetzal, que prevalezca la paz, la no violencia, la fraternidad y el desarrollo humano.

Nicaragua: crónica de un resultado anunciado
Por su parte, Nicaragua, fue a las urnas la misma fecha, el 6 de noviembre de 2011, y dado que es mi querido país, acá voy a extenderme un poco. Aunque he estado observando las cosas desde el exterior, estaba muy al tanto que era esta la “crónica de una victoria anunciada”, la sorpresa fue que el presidente Ortega fuera reelecto con más del 65% de los votos. Obviamente, los reclamos de la oposición y sectores populares, no se hicieron esperar, surgiendo denuncias de fraude, como sucedió durante las elecciones municipales de 2008. Y es que no deja de llamar la atención que el partido oficialista (FSLN), haya incrementado su tradicional porcentaje cautivo (entre el 38 y 40%) en más de quince puntos porcentuales. Ha sido tanta la repercusión de estos resultados electorales, que la oposición pidió repetir las elecciones, y solicitaron su revisión el Centro Carter, el Departamento de Estado de los estados Unidos y la Unión Europea. Según esta última, hubo un “serio retroceso” en la democracia nicaragüense.
Pero al margen de las solicitudes de revisión de Europa y Estados Unidos, si hay alguien a quien el gobierno debe una explicación, es al propio pueblo nicaragüense, por todas estas anomalías. El gobierno afirma categóricamente que no hubo fraude alguno, y que su aplastante victoria se debe a las políticas sociales que benefician a las mayorías populares. Para quien está fuera del país, no es posible afirmar una cosa o la otra. Sin embargo, debemos recordar que cada país tiene los gobernantes que merece. Es algo que está en el inconsciente colectivo. Y como no existen las causalidades ni las coincidencias, sino las causalidades, habrá que revisar por qué siguen los mismos en el gobierno, más allá de las irregularidades creadas por estos para aferrarse al poder. Quizás haya lecciones que aprender todavía, como lograr la unidad en pro del bien común, y no la fragmentación a favor de los intereses creados de unos pocos. A veces cuesta aprender... y hay que pagar el precio.
Recordemos que no hay sólo matices blancos y negros, sino también una gran gama de grises, y por ahí, podría estarse generando el hecho que el gobierno esté dando respuestas a algunos de los problemas más acuciantes de la población, como la pobreza extrema y el desempleo (¿Es así acaso…?). Y claro, tomando en cuenta los antecedentes y las manías arraigadas en la política local, que también el fraude sea un hecho, y encima, evidente. Y como “el que no las debe no las teme”, si el gobierno alega transparencia, debería entonces permitir todo tipo de revisiones al proceso electoral, en detalle, tanto por parte de observadores internacionales como locales. (¿Lo harían...?) Y si se prueba que todo está bien, pues adelante. Al fin de cuenta, en realidad no importa quién está en el poder, sino cómo lo ejerce. Si son servidores del pueblo, o si más bien se sirven del mismo. Y esto aplica no solo para Nicaragua y Centroamérica, sino para toda América Latina y hasta para la misma Europa y los Estados Unidos, cómo no.
Cuando todo “está bien”, entonces no importa quién está al mando. El tema es… ¿las cosas andan bien…? Volvemos entonces al punto, “nada es sólo blanco o negro”. Sin el afán de justificar nada, es un hecho que “errar es de humanos”. Aunque claro todo tiene un límite. Suele darse para aprender a corregir los errores (prueba y error), no para seguir sobre lo mismo a conciencia. Para comenzar, como una señal de “buena voluntad” y de inclusión total, sería genial que en lugar de izar la bandera el partido oficialista en las instituciones del Estado y lucirlas en las fiestas patrias, como sucede, se izara y se usara en su lugar, a la par del pendón nacional, la bandera blanca de la Paz. Y en base a este emblema, proceder. Sin el ánimo de emitir juicio, que en nada abona, pienso que ya que el gobierno de Nicaragua promueve el “Amor”, la “Paz” y la “Reconciliación”, lo haga sobre las bases de la Transparencia, la Honestidad y la Unidad, que significa inclusión total, sin excepciones, sin colores político-ideológicos y de ningún tipo.
Estamos en tiempos de cambios globales, y efectivamente es tiempo de reconciliarnos, de ser todos hermanos, pero de verdad, no sólo “de boca”. Ya no es tiempo de juzgarnos unos a otros, sino de sentirnos a dialogar en serio, dejar atrás contiendas y rencores y unirnos. Démonos cuenta, no hay otra manera para lograrlo. Es tiempo de nuevos paradigmas, y estos trascienden las ideologías y la política. Va más allá de todo eso. Pero es necesario dejar de verlo como sólo un sueño o una utopía. Está en nuestras manos lograrlo. Estamos en tiempo para ello. Así, como lo he repetido tantas veces anteriormente, acá no se trata de ser idealistas. Más bien estaremos siendo realistas. Y sí que se puede. A pesar de los errores y las caídas, y viendo el vaso "medio lleno", considero que hoy vamos por buen camino en América Latina. Sólo es cuestión de superar esos atascos (político-ideológicos obsoletos de izquierdas y derechas), y seguir un camino único donde el ser humano y la colectividad puedan lograr su verdadero potencial y genuino crecimiento evolutivo. En fin, la ventaja es que al contrario de lo que pudiera parecer, no somos pocos los que creemos así, y de a poco, uniendo voluntades, se logran los cambios necesarios.
Elecciones en España
Pero siguiendo con este recuento de los últimos acontecimientos del 2011, no se puede obviar el tema de las elecciones en España, que se realizaron el 20 de noviembre, y donde el Partido Popular (PP) se llevara la victoria de manera contundente. Se trata de lo mismo que recién mencioné. Ahí está de nuevo la “traba”: las ideologías obsoletas de izquierdas y derechas, (¿socialismo vs. capitalismo?), donde a fin de cuentas, ambas convergen en la misma cosa, en un mundo globalizado, salvajemente capitalista y consumista, donde se rinde culto al ego y el “poderoso caballero don dinero”. Ya una vez, los españoles habían castigado al PP, cuando el presidente Aznar se lanzó a la aventura de apoyar a los Estados Unidos en la guerra de Irak. Llegó entonces al poder el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con Zapatero a la cabeza. Sería como un bálsamo ante tanto desmán.
No obstante, las repercusiones de la crisis global iniciada en 2008 en los Estados Unidos y que llegara Europa sin remedio, mandando a volar lejos las aspiraciones de un pueblo. Una crisis que en el país ibérico golpeara con especial fuerza, sin que el gobierno la pudiera manejar, donde los más perjudicados han sido os sectores socialmente más vulnerables como la juventud y sus oportunidades laborales, por ejemplo. De hecho, no fue “por puro gusto que surgió el Movimiento de los Indignados, o M-15… Y bueno, después de tanto caos en España, en las últimas elecciones, las palmas fueron una vez más para el PP un insistente candidato Rajoy, que por fin saboreará las mieles del poder. ¿Será acaso la respuesta…? ¿Usted que cree…? Y aunque la respuesta parezca obvia, no podemos predecir el futuro. Pero en medio de todo esto, no cabe duda que un logro de extrema relevancia en este país, fue el anuncio del 20 de octubre de ETA, de que dejaría definitivamente las armas. De cumplirlo, entonces no se puede decir que hoy todo es negro en España, pues la bonanza viene y va, tiene un precio, pero la paz es ciertamente invaluable.
La crisis financiera de la Unión Europea
Una de las razones de la crisis de España es su deuda pública, por supuesto. Ya habían colapsado Irlanda, Portugal y Grecia. Este último país, rescatado dos veces por cierto. Hoy por hoy, el país ibérico está en situación sumamente delicada. De hecho, la crisis de la zona euro , ha sido uno de los tsunamis más poderosos como consecuencia de la crisis global. El inesperado colapso financiera de Italia, fue una fortísima campanada de alarma. Ha sido tan grave la situación en el país mediterráneo, que el primer ministro, Silvio Berlusconi renunció el 12 de noviembre, seguramente previendo su propia ruina si se aferraba al poder. Es cierto, siempre ha habido crisis en el mundo y en Europa.
Pero, ¿acaso alguien podría haber pronosticado algo así apenas unos cinco años atrás? Para los líderes europeos, esta ha sido la época de las cumbres extraordinarias sin parar, queriendo arreglar las cosas, buscando una salida a la crisis. Pero sólo logran medidas paliativas, como los rescates financieros, o la propuesta de los ”eurobonos”. Y así como la crisis arrolló a Italia y España, todo indica que ya está tocando a la puerta de Francia. Esto pone con “los pelos de punta” a Alemania, que es la locomotora de ese tren, y también a Gran Bretaña, a pesar que (afortunadamente para ellos), nunca renunciaron a su libra esterlina.
La Primavera árabe: las nuevas revueltas
Así están las cosas en la vieja y espléndida Europa. Y como si fuera poco todo estema tema de la crisis mundial, en el mundo islámico siguen sumidos en su propia crisis, que lamentablemente está pasando además por la guerra y la violencia. Se trata de la ya conocida “Primavera Árabe”o “Revolución Democrática Árabe”. Aquello que detonara en Túnez en diciembre de 2010, y que se extendiera por el norte de África y el medio oriente. Le siguieron Egipto, Yemen, Libia, Siria, Sudán, etc. En el país de las pirámides por ejemplo, donde fuera derrocado el dictador Mubarak en febrero de 2011, a pesar de ello, la situación no ha sido resuelta ni mucho menos, ante la falta de cumplimiento de un gobierno provisional, que ha postergado elecciones libres y no da respuestas concretas. Esta situación ha generado las nuevas revueltas en esta nación. Por su parte, en Siria, la situación también es caótica. La crisis en esta nación se encuentra actualmente en su nudo, y la oposición pide la intervención de la ONU.
El 20 de octubre había ocurrido un hecho que marcara un “antes y un después” en la historia de una de las naciones árabes en conflicto: Libia. Y se trata de la muerte de su líder por 42 años, Muamar Gadafi. Su persecución, encuentro y manera de morir, no deja de traer a la memoria lo ocurrido con otro líder árabe: Saddam Hussein. Ambos dictadores fueron enraizados tiranos en sus respectivas naciones, se vieron obligados a huir y vivir ocultos, para ser encontrados en sus respectivas ciudades natales, ocultos bajo tierra, devenidos en casi indigentes, y finalmente, acribillados. La diferencia entre ambos casos, es que Irak fue invadido por el gobierno de los Estados Unidos, en tiempos de Bush Jr., bajo un argumento infundado y una guerra forzada.
En Libia, la revolución la inició el pueblo, ya cansado de una historia que no parecía tener fin. Aunque ya sabemos cómo termina dicha historia (con la intervención oportunista de las potencias globales de Europa… y por supuesto, la otra recién mencionada), como siempre, saliendo a la palestra como los salvadores del mundo. Es la misma historia de siempre, repitiéndose una y otra vez, desde que, casualmente, “el mundo es mundo”. Como bien reza el dicho popular “en agua revuelta, ganancia de pescadores”. O aquel de que “no todo lo que brilla es oro”. Y claro, también reluce lo negro. Y tampoco es precisamente sólido. ¿No es cierto…?
Revolución mundial: movimiento los Indignados
Como se mencionó con anterioridad, el M-15 de España surgió a causa de la severa crisis que afectó a España durante el año 2011. Su nombre devino por haber arrancado el 15 de mayo de 2011 y se extendió por varias ciudades del país. Fue una reacción ante la inoperancia de los poderes de Estado, erráticas políticas sociales, que generaran mayor “paro” o desempleo juvenil, reclamo ante la corrupción de la clase política, demanda de una democracia participativa al margen del bipartidismo tradicional, recorte de un innecesario excesivo gasto militar, cese del abuso por parte de entidades bancarias, financieras y corporativas, incluyendo organismos internacionales, como el Fondo Monetario internacional (FMI y el Banco Central Europeo (BCE), entre otras demandas.
El efecto del M-15 no se hizo esperar en resto de Europa, como Grecia, país que sufría su propia y dura crisis, producto del mismo caos de la Euro zona. También hubo protestas en Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Portugal, Austria, Hungría, Polonia, República Checa. También la ola excedió el continente europeo y llegó a países como Marruecos e Israel. En nuestro continente, el movimiento de los indignados por supuesto también tuvo eco, y hubo manifestaciones en diversos países de América Latina, donde prácticamente se extendió a todos. En el caso de Chile, se unió a la intensa movilización estudiantil de este año, donde la educación está en su mayor parte en manos del sector privado. En Norteamérica, las protestas se sintieron en Canadá y los Estados Unidos con mucha intensidad, en varias de las más importantes ciudades, como Toronto, Los Angeles, San Francisco o nueva York y sus indignados de Wall Street. Y para quienes creían que toda esta oleada mundial sería pasajera, la misma llegó hasta finales de año en los cinco continentes, incluyendo naciones asiáticas, como Japón y Taiwán, o la oceánica Australia. Como vemos, se trata del impacto de una crisis brutal en los sectores más vulnerables de la población mundial. Un caos provocado por unos pocos en detrimento de las inmensas mayorías. Y en tiempos de cambios, lo que inició en el 2011, seguramente será imparable durante el 2012. Es claro… causa y efecto. ¿Qué otra cosa se podría esperar…?
La nueva integración Latinoamericana
Con anterioridad mencioné que América Latina, hoy, a pesar de las “eternas crisis”, considero que va por buen camino. Y claro, es que de los errores se aprende. De hecho, para eso son en realidad, no para lamentarse por ellos, sino para reconocerlos y enmendarlos. En mi opinión, los latinoamericanos hemos venido ”trastabillando” a través de nuestra historia, porque no hemos tenido una identidad propia. Desde la época de la conquista y la colonia, el “encuentro de dos mundos”, para unos, tiempos de genocidio y barbarie, para otros, nos hemos negado a nosotros mismos. Nos hicimos especialistas en revisar la historia, ver hacia tras, pero no para enmendar nuestros errores y tratar de mejorar, sino para mantenerlos vivos siempre. La memoria suele ser selectiva, y lamentablemente se enfoca sólo en los episodios oscuros, en las páginas negras de la historia. Y no es que eso esté mal, como digo, si es para soltar esos lastres, soltar los odios y rencores, las bajas pasiones y seguir adelante, hacia tiempos mejores. El problema es que no ha sido ese precisamente el caso. Si nos fijamos bien, en los auditorios públicos, como los hemiciclos parlamentarios, en los congresos y demás eventos, y hasta en las mismas aulas de clases, siempre estamos recordando los traumas y las crisis.
Y pareciera que no nos hemos percatado que de esta manera hemos venido alimentando y reforzando nuestras posiciones negativas, lo que ha devenido en divisiones, contiendas y eternos conflictos entre hermanos. Nos creamos esas historias de víctimas, unos de los otros, como si las cosas no fueron relativas. Pasamos por infinidad de conflictos armados, guerras civiles y entre naciones, litigios, dictaduras, revoluciones, dramas sociales. Y por estarnos “matando”, las potencias mundiales “vieron, llegaron y vencieron”. Caímos en la trampa del “divide y vencerás”, desde afuera y dentro de nuestra propia región. Sí, lo hemos aplicado entre nosotros mismos… Y así, hasta llegar a nuestros tiempos, en época de globalización y un mundo monopolar que aún gusta de etiquetas inexistentes, como “izquierdas y derechas”, por ejemplo.
Y como los países son como las personas, con los egos a flor de piel, todos hemos sido especialistas en estarnos señalando siempre, como si alguno estuviéramos “libres de pecado”. Siempre juzgándonos unos a los otros, tirándonos piedras. Pero como se trata precisamente de no emitir juicios, hay que ver lo positivo de nuestros errores pasados. Verlos como una parte necesaria de nuestra historia para crecer y evolucionar. Y es claro, la clave está en que si vamos a ver hacia atrás de nuevo, hacia nuestra historia, sea para aprender las lecciones, para no volver a “tropezar con la misma piedra”. No para “no olvidar”, y alimentar nuestros odios y rencores, que sólo nos desunen más y nos condenarían a ir a parar al abismo.
Acá no se trata de temas morales, religiosos ni nada relacionado. Es un asunto de sentido común, es así como las cosas funcionan, son leyes universales. El tema del perdón, la reconciliación, la paz, la no violencia, la unidad, solidaridad, etc., debería de ser la fuente de alimentación de las personas, las sociedades y los países, del mundo, ahora mismo. En el caso de nuestra América Latina, en teoría hemos intentado muchos proyectos de integración. Tenemos el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), la Comunidad del Caribe (CARICOM), la Comunidad Andina, el Mercosur. Pero además contamos con nuevos intentos sui generis, como la alternativa bolivariana para las Américas (ALBA), o la UNASUR. No obstante todos estos intentos, no hemos logrado concretar nada sólido en la realidad, y hemos construido un complicado laberinto. Y esto ha sido porque no hemos sentado primero las bases de un proyecto nuestro, con identidad propia e incluyente. Siempre hemos estado viendo hacia afuera, tomando ejemplos de paradigmas ajenos, como el de la Unión Europea, por ejemplo, que hoy vive su propia crisis. O siendo excluyentes entre nosotros mismos, por el tema aquel de las ideologías: izquierdas y derechas, lo que no hace otra cosa que poner realmente unos arriba y otros abajo, y viceversa. Propio de nuestro mundo dual, siempre divididos, y por lo tanto vulnerables. ¿Para qué tanta teoría, tanta parafernalia en cumbres, congresos y estudios, si no logramos despegar siquiera de la pista? ¿Para qué tanto bla, bla y financiamientos, si se queda todo en las ramas sin llegar a las raíces? ¿Se entiende el punto…?
Y para concluir, cabe señalar que acá no se trata de tirar por la borda lo que se ha avanzado, pues pesar de todo hay logros. Aunque sea desde las ramas o desde la pista. Eso está bueno, porque servirá de base para alzar el vuelo. Por eso es que vale destacar algunos eventos, como la última Cumbre Mercosur del 20 de diciembre, donde ya se habló de cosas más concretas en base a políticas de integración que trasciendan lo meramente económico y comercial, para dar un lugar de prioridad a la dimensión social. Pero más relevancia reviste aún la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), durante la cumbre de mandatarios de Latinoamérica y El Caribe del 4 de diciembre de 2011, en Caracas, Venezuela.
¿Por qué la considero esta una buena oportunidad para arrancar finalmente de la pista? Porque es una iniciativa a nivel regional que trasciende los bloques regionales conocidos y abarca todas las naciones del subcontinente, sin exclusiones, como ocurre con la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración), por ejemplo, que no pasa de ser una entidad a nivel más que nada en teoría. Pero sobre todo, pienso que la CELAC podría ser una base viable, por el hecho de haber aglutinado por primera vez a todos los líderes de la región, sin las barreas ideológicas y consabidas y los eternos roces que siempre nos separan. Una Latinoamérica para los latinoamericanos, dejando atrás los lastres y las cargas de un pasado del que no vale la pena conservar las penas, sino sembrar los cimientos y la simiente de un nuevo árbol nuevo con raíces profundas, con un follaje frondoso y rico, conformado por todas las ramas de un mismo tronco, fuerte y sólido. No es un sueño, no. No olvidemos que los caos son necesarios para la creación de los nuevos paradigmas. Todo es posible en tiempos de cambio y evolución.
Jorge Gamero Paguaga




























1 comentario:
Hola Jorge, nuevamente felicitándote por tú Blogg, demasiado interesante y lleno de tantas cosas curiosas. Desde la distancia un fuerte abrazo, esperando que te encuentres de lo mejor. Saludos tu amigo
Daniel G. Mena Mena
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