lunes, 19 de septiembre de 2011

Mis relatos: Un viaje impostergable



Una noche, en un planeta conocido como Mundo Azul, un velero se debatía en medio de una terrible tormenta en alta mar. A pesar de la poderosa tormenta eléctrica, los relámpagos no ayudaban a ver nada a causa de un denso banco de niebla que parecía cubrirlo todo. El piloto luchaba denodadamente por mantener a flote la nave y seguir su rumbo. Pero la situación era extremadamente difícil y parecía todo perdido. Entonces, apareció alguien a su lado, y le dijo:



-Ego, ya estuvo suficiente… Tranquilo, ve a descansar, ya hiciste lo tuyo…

-¡¿Qué haces tú aquí…?! Pero si ellos me dijeron que quedarías como un “muerto” y bajo “siete llaves”, allá abajo! –dijo a voz en grito el conductor del velero, completamente perplejo, mientras seguía lidiando con el timón de manera desesperada.

-Sí… pero acá estoy… “Yo Soy”… efectivamente… La alarma del despertador venció todas las paredes y los cerrojos, y yo también lo pude hacer, para ser libre… Acá estoy, he emergido por fin, ya nada me puede detener. ¿No te das cuenta? Anda, ya es tiempo de entregar el mando y el timón. ¿Acaso ves lo que tienes enfrente tuyo, en esa mar embravecida…?



-No, pero seguro que lo podré manejar… -repuso Ego con terquedad y arrogancia.

Pero en ese momento, un estrepitoso rayo que cayera muy cerca de ellos, hizo que el barco se tambaleara peligrosamente con su estruendo, quedando a merced de las inmensas olas que irrumpieron adentro, inundándolo todo.

-Ego –intervino “Yo Soy”…-. ¿Prefieres dejar que el barco se hunda antes de pasarme el timón, aún sabiendo que yo puedo evitar su trágico fin…?

Y Ego, no contestaba…

-Ve a descansar… -agregó “Yo Soy”- Ya es tiempo del retiro… He de decirte que agradezco tu labor, ha sido muy fructífera… Si bien usurpaste mi lugar, era necesario que así fuera. Fuiste seducido y usado por los piratas con espejismos e ilusiones. Pero lo importante es que desperté a tiempo, para salir de esta y después tomar el camino de regreso a casa...



-¿Sí… eso crees en verdad…? ¿Reconoces tú qué mi labor ha servido? –preguntó Ego, aflojando un poco sus manos del timón.

-Ha sido necesaria, por supuesto que sí… Yo no estaría aquí ahora sin ti. Tampoco habría graduación. Ha sido necesaria tu presencia en este mundo dual y tus viajes entre violentas bajadas y subidas y a la deriva. Tus jornadas por estas tormentas y estas oscuridades, han sido la clave para que yo escuchara la alarma, y despertar justo a tiempo…aquí y ahora… Vamos, dame el control… Ya verás a que me refiero…



Y entonces Ego, el timonel de toda una vida, se retiró del timón y dejó que “Yo Soy”, el auténtico conductor y dueño del velero, tomara por fin su lugar. El mismo que había estado dormido en las entrañas de la nave, a causa de los somníferos que el piloto usurpador le hubiera suministrado desde el inicio del viaje, para servir a los piratas de los mares, mismos que él no conocía como tales, sino como las legítimas autoridades y benefactores de Mundo Azul. Y a “Yo Soy”, como el enemigo silenciado por ser “extremadamente peligroso”.



-Bien, me retiro… Si he hecho mi parte, no lo echaré a perder ahora. Me doy por vencido… No puedo hacer nada en esta horrible tormenta… Toma tu barco y el control… Tú eres realmente quién dices ser, y ellos no son quienes pretenden ser… Y ahora comprendo que si no se ha hundido el barco en mis riesgosos viajes vacíos, es porque tú has permanecido aquí todo el tiempo. Creía que todo lo que hacía era correcto, nunca pensé que tú fueras una opción, mucho menos la única, era impensable y absurdo... Ahora entiendo todo…

-Así mismo es, tú lo has dicho. Y este mundo, que ha sido otra nave atravesando su propio y caótico viaje, ahora es libre también. Los piratas que le han hecho tanto daño, como a todo lo que contiene, han sido derrotados. Y yo, a pesar de mi encierro, nunca perdí la conexión con la Fuente… Gracias por hacer lo que creías imposible… Ya es tiempo de llevar esta nave a puerto seguro –repuso “Yo Soy” con total serenidad. Se dirigió a su lugar usurpado y finalmente, tomó el control…



Entonces el piloto de eones de existencia, el legítimo propietario de la nave, como lo fue de tantas antes, giró con total seguridad y pericia el timón en sentido opuesto. En ese momento, cuando daba la vuelta, la niebla desapareció y un relámpago dejó ver a babor una enorme roca, parte de un solitario cayo en alta mar, justo en la ruta de una inminente y fatal colisión. En el momento que la tragedia fue evitada, Ego se esfumó. Y “Yo Soy”, condujo aquel experimentado velero de tantas tormentas hacia un viaje impostergable, rumbo a un horizonte dorado.



La peor y última de las tempestades pasó, y dio lugar a un amanecer diferente y glorioso, con el sol irradiando una nueva e indescriptible luz. Y nuestro velero, era uno de tantos de miles que habían pasado por la misma y extraordinaria experiencia. Una enorme y única flota victoriosa, que junto a un renovado Mundo Azul, habían alcanzado el lugar que realmente les corresponde en el maravilloso, insospechado e infinito universo.


Jorge Gamero Paguaga




Vangelis - Luz y sombras (el Universo dentro de ti)





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