lunes, 7 de febrero de 2011

Nicaragua: un pobre país rico

Hace unos cuantos días, me informé a través de los diarios de mi país, de la lamentable noticia que además de Costa Rica, también Panamá está endureciendo sus restricciones migratorias a los nicaragüenses. Las autoridades panameñas argumentan que se han visto obligados a tomar estas recientes medidas porque los compatriotas que suelen visitar el país canalero en excursiones con fines comerciales, se van quedando cada vez más, lo que podría resultar en una carga para su economía nacional. Y en esta historia, según parece, hay una complicidad entre Panamá y Costa Rica, país, este último, de paso obligado y donde residen más de medio millón de nicas, siendo la mayoría gente de las clases menos favorecidas, tanto de las áreas rurales como urbanas de todos los rincones del país de lagos y volcanes.

Las crisis y conflictos con la hermana nación del sur de la frontera, han sido de nunca acabar, donde se acusa a los nicaragüenses de ser una pesada carga para su economía y sistemas de salud, educación y bienestar social. Y precisamente, esto es lo que los panameños quieren evitar. Pero además, los ticos tienen estereotipados a todos los nicaragüenses en su país como delincuentes, como gente peligrosa que ha contaminado su tradicional vida pacífica y de relativo alto nivel de desarrollo humano. Y eso que en Nicaragua, afortunadamente, aún no han llegado las “maras” (esperemos que nunca suceda). De tal manera, que todos estos factores, han sido caldo de cultivo para que la frontera entre dos naciones hermanas desde siempre, hoy se encuentren más separadas que nunca. Y para colmo, el conflicto del Río san Juan, ha venido a exacerbar los ánimos en ambos lados de la línea fronteriza, los nacionalismos, que algunos llaman “patriotismo “. Y más allá de esto, y de manera muy lamentable, la xenofobia y hasta el racismo. Aunque la otra cara de la moneda, y que suele obviarse, es que los jornaleros nicas, son parte fundamental del crecimiento productivo y económico del país de la guaria morada.



Esta es una historia conocida en nuestro continente, no es nada nuevo y no se restringe sólo a la pequeña Centroamérica, sino que galopa por toda la geografía americana y también en Europa. Les pasa a los mexicanos y demás hispanos en los Estados Unidos, a los centroamericanos en México, a los haitianos en República Dominicana, a los dominicanos en Puerto Rico, a los colombianos en Ecuador y demás países vecinos, a los bolivianos, peruanos y paraguayos en Argentina y Chile. Y a todos los latinoamericanos, en España y demás naciones europeas.

La pregunta del millón: ¿por qué ocurre esta situación? ¿Por qué tiene que migrar las personas y los pueblos más allá de sus fronteras? Y claro, la pregunta todos la sabemos: la búsqueda de sobrevivencia, de mejores oportunidades y un mejor nivel de vida que sus propios países no pueden alcanzar, a pesar de todas las luchas e intentos. Donde se niegan hasta los derechos tan elementales, como el empleo y una casa digna. Ya no digamos, los accesos a la salud, educación y bienestar social.



¿Pero acaso se justifica que nuestras naciones no sean capaces de lograr satisfacer las necesidades elementales de sus ciudadanos? Hay de casos a casos. Tenemos a Haití, por ejemplo, donde lamentablemente, sus propios habitantes depredaron su país, y prácticamente ya no tienen más recursos de qué “echar mano”. Pero ha esto sucedido por la misma razón, la falta de opciones. Ha sido un fatal círculo vicioso. Pero hay otras naciones, cuyos recursos naturales y humanos, son ricos y hasta muy ricos, donde no se justifica que sus ciudadanos tengan que ir a pasar calamidades a otras tierras. Se trata de la mayoría, pero yo me remitiré a mi propio y querido país: Nicaragua, un pobre país rico.

Hay quienes piensan que lo de “país rico” ya es un mito, que es un calificativo que pasó a ser historia. Y bueno, en el pasado Haití también fue un país cuyos recursos naturales eran su mayor riqueza. Pero la vorágine de la lucha por la supervivencia, acabó con esa riqueza. Y ciertamente, eso podría llegar a pasar en Nicaragua. Pero ¿quién dice que ya es tarde? ¡No lo es, ni mucho menos! ¿Por qué nuestros compatriotas tienen que pasar tantas penurias y situaciones tan duras en otros países, teniendo un país como el nuestro? Sé de casos de campesinos que siendo dueños de pequeñas parcelas, en tierras altamente productivas, se han tenido que marchar a Costa Rica, a trabajar como jornaleros, porque les resulta más rentable. Sencillamente, porque no existen las facilidades lógicas para que los pequeños productores y empresarios puedan desarrollarse. Esto es algo que ocurre tanto en el campo como en la ciudad.



Puede haber mil programas y proyectos de los gobiernos de turno, pero estos no funcionan porque son de carácter paliativo y cortoplacista. No ha existido una visión de desarrollo que trascienda las estructuras y tramas políticas y que se queden a nivel técnico y operativo, de cara a resultados, a cómo debe ser. Y no es por falta de conocimiento, obviamente que no. Es a causa de la eterna corrupción, donde los que más tienen se siguen llenando las bolsas y los que nada tienen, “que se aguanten”. Que se resignen por que “somos un país pobre, atrasado, subdesarrollado, un país del tercer mundo”. ¿Quién sabe?, quizás de un cuarto o quinto mundo… Porque somos “el segundo país más pobre del hemisferio, después de Haití…”

Es fácil justificarse. Que los políticos corruptos que llegan a ser presidentes, diputados y magistrados, que tristemente son las autoridades de nuestro país, se sigan lavando las manos, con el argumento de la pobreza del país. Un país con una estratégica y envidiable situación geográfica, con las tierras cultivables más ricas, la mayor cantidad de tierras aptas para la ganadería y reservas de agua dulce de toda Centroamérica. También cuenta con recursos forestales, mineros, marinos, etc. y además, la belleza de sus paisajes. Y por supuesto, la enorme riqueza de su capital humano. Porque en Nicaragua hay recursos humanos muy capacitados, a todos los niveles, desde hombres y mujeres de ciencia y tecnología, hasta de las letras y las artes. Lo que ocurre es que un alto porcentaje ha tenido que migrar. Porque esta estampida no sólo atañe a la gente de las clases menos favorecidas de la sociedad, en cuanto a nivel educativo y cultural se refiere, sino a todos los niveles. Ha sido una diáspora por los cinco continentes.



¿Se justifica algo así? Está bien que haya migración global por libre y espontánea voluntad, para eso existe la libertad, y sucede aún en los países mediana y altamente desarrollados. Pero seamos claros, en el caso de Nicaragua, ha sido por la eterna falta de oportunidades y una historia de eterna crisis. La verdadera pobreza del país ha sido la existencia de sus peores hijos: los políticos ineptos y corruptos, sedientos de poder. ¿Acaso lo merece el país? ¿Lo merece un noble y heroico pueblo, harto de concesiones y sacrificios a cambio de nada? Hasta llegar al punto donde la autoestima es tan baja, que creemos que tenemos un “país pobre” y que no queda de otra que resignarnos. Donde la vieja consigna de “Arriba los pobres del mundo”, se levanta con la implícita connotación de que es mejor ser pobres, es “digno y cristiano”.

Y encima de todas las riquezas que hacen injustificable la eterna crisis de pobreza de Nicaragua, se suma la infaltable ayuda de la comunidad internacional, la que desde los años ochenta nunca paró de llegar. ¿Qué se hizo todo eso? ¿Qué pasó con todos esos recursos financieros? Reitero, ha habido políticas y cientos de programas y proyectos. Es cierto. Pero, ¿dónde está el desarrollo humano? ¿Qué pasó entonces? Y es que nada sirven las políticas y los procesos sin resultados. Siempre lo mismo, la plata sin aterrizar, quedándose siempre en el camino. Y claro, el Estado botín, la corrupción, a la par de la demagogia y el populismo. Es lamentable que los famosos “espejitos” tan criticados, con que los conquistadores europeos engañaron a nuestros antepasados indígenas, sigan siendo utilizados por las clases políticas criollas, aprovechándose de la ignorancia, enajenación y conformismo de los pueblos.




Es claro que para alcanzar el desarrollo, es necesario un largo proceso. Pero este ni siquiera ha iniciado en Nicaragua. Es preciso comenzar por ahí, por encontrar el principio del hilo correcto. Es claro que nuestra pequeña nación no podría descollar entre las economías más ricas de América Latina, porque la riqueza de un país es relativa a su tamaño. Pero sí es suficiente para lograr el desarrollo humano y sostenible, que es lo que realmente cuenta. Un país donde la totalidad de sus ciudadanos vivan una vida digna, como debe ser, y en armonía con la naturaleza y el medio ambiente. Para lograr esto no se requiere de fórmulas mágicas, ni de genios de la economía, los ciudadanos comunes sabemos que es posible lograrlo a través de políticas de Estado coherentes, funcionales y transparentes, con la participación del sector privado y la sociedad civil en su conjunto, encaminadas a aprovechar los recursos para la generación de fuentes de empleo.

Esto implica la reactivación y creación de infraestructuras productivas, tanto en el campo como en la ciudad, sin dejar zonas o regiones marginadas, como ha sucedido históricamente con las regiones autónomas de Caribe, por ejemplo, y hasta las regiones norte y central. Priorizar además, a la par del desarrollo agropecuario, la industria, casi inexistente y que ha sido un grave error. Y algo muy importante es promover el desarrollo de la ciencia y la tecnología, que no se ha visto en lo absoluto, a pesar del enorme potencial. Pero obviamente, y para que todo esto funcione como una maquinaria bien calibrada (humanizada y no automatizada, libre y no esclavizada), la prioridad número uno de la lista, debe ser el rescate de la educación, la calidad de la misma a todos los niveles. Sin conocimiento y educación, estaremos destinados a ser un velero sin brújula y a la deriva, en un mar tormentoso, destinado a un ineludible naufragio. Una frágil, diminuta y desapercibida nave, donde la politiquería (no la política), seguiría siendo la absurda prioridad a conveniencia de unos pocos, la novela de nunca acabar, la de los cuatro ricos y las masas de pobres impotentes). Como las novelas de la tierra, de los latifundistas y sus siervos, los caciques y sus haciendas.




De hecho, esta historia es similar y ya conocida para los hermanos países de la Patria Grande Centroamericana, por la familia de pequeñas naciones que se tratan de integrar, pero por cosas como estas, a pesar de los intentos, lo ven cada vez más como una quimera. Y es también una historia conocida en toda Latinoamérica. Eso es lo que nos hace vulnerables, y lo que crea la enorme contradicción de ser una región tan polarizada, de contrastes tan opuestos, y donde el desarrollo no termina por germinar. Estamos conscientes de esta situación. En mi país, Nicaragua, mucha gente está clara del tema. Y bueno, se habla, se escribe, se dice… La pregunta es: ¿Y se hace…? ¿Qué se hace al respecto? La verdad es que se intenta, pero cada paso es una lucha, porque también están de moda las pseudo democracias, como si sólo bastara con depositar votos en las urnas, los que por cierto también suelen esfumarse. Y algo que caracteriza a la Democracia es el ejercicio pleno de los Derechos Civiles, donde la libertad de expresión, movilización y organización, son de vital importancia. Si esto falla, ¿qué puede esperarse?

No podemos olvidar que la Libertad es el principio elemental que puede conducirnos a la Paz y el Desarrollo. Pero para comenzar, creo que debemos a comenzar a creer en nosotros mismos, a pensar en grande, como se merece. Sólo así será posible el principio del fin de la eterna crisis y darle a una nación el lugar que le corresponde ocupar en el complejo y cambiante mundo de hoy. Para concluir… este es año electoral en Nicaragua: ya veremos que se hace, qué pasa, o si dejan hacer o que pase… Me refiero a salir por fin, o seguir en este eterno círculo vicioso. En este caso, no viene al caso decir “la suerte está echada”, pues se trata de una odisea que apenas empieza.


Jorge Gamero Paguaga



1 comentario:

Aleja dijo...

buenisimo te felicito por tu analisis es de mucha ayuda y tienes razon en algo la educacion tiene que ser prioridad en nuestro pais pero calidad de educacion.