viernes, 7 de enero de 2011

¿Qué depara al mundo el 2011…?

Ya pasó la primera semana de enero de 2011. Atrás quedó la primera década del S. XXI y el tercer milenio, e iniciamos la segunda década en medio de grandes expectativas e incertidumbre ante el futuro. El 2010 fue un año cargado de muchos eventos importantes, algunos de ellos, causados por la madre naturaleza, como sendos terremotos, inundaciones, sequías, incendios forestales, etc., en diversos puntos del globo. Otros, causados por la mano misma del hombre, como las crisis económico-financieras, político-ideológicas, conflictos bélicos internacionales y guerras civiles, ya sea por intereses geopolíticos y económicos, étnicos o religiosos. Todo ello, en su conjunto, ha traído consigo consecuencias fatales, como más pobreza, hambre, migraciones masivas y enfermedades en el mundo, donde los países más atrasados y los grupos sociales vulnerables, son los eternos afectados.



La crisis global no cedió el año pasado y se espera que el nuevo año venga con novedades al respecto. Los países altamente desarrollados y hasta las potencias, han sucumbido a la crisis. Y por esta razón, por ejemplo, la vida ya no es la misma en los Estados Unidos de Norteamérica, donde hasta sus propios ciudadanos se han visto en la indefensión, como aquellos que han perdido sus casas y los accesos a los servicios de salud y educación se han complicado. Y Europa no se ha quedado atrás, después de que la Unión Europea venía a paso firme, algunas de las economías más débiles del bloque han colapsado y otras se han visto al borde del colapso total, donde las más fuertes, junto con los organismos financieros internacionales, se han visto obligadas a rescatarlas. Toda la pujanza y auge que parecía incontenible, se vino abajo como un castillo de naipes. Pero paradójicamente, han sido nuevas naciones, la mayoría del llamado “tercer mundo” las que han abierto la pauta y dado un paso al frente, como los del llamado grupo BRIC, conformado por Brasil, India, Rusia y China. Aparentemente, las correlaciones de fuerza, están cambiando en el planeta. Es increíble como de una manera tan repentina, las cosas pueden cambiar, aunque sabemos que lo que impresiona es el impacto o efecto súbito, pero se trata de consecuencias de largos procesos de sistemas y modelos desgastados. Al final, por algún lugar tiene que romperse el saco.



Y en medio de toda esta vorágine, el nuevo año arranca con la muerte masiva de pájaros en diversos puntos de los Estados Unidos y hasta en Europa. El fenómeno, que ya se había registrado en peces, ha llamado la atención por sus características, ya que parece ser que se ha descartado envenenamiento y causas naturales. Obviamente que alguna "explicación lógica" ha de haber, y como la lógica es en realidad relativa, no faltan los que se aventuran a especular, como ya se han pronunciado algunos teóricos de la conspiración, que aseguran se trata de pruebas secretas del gobierno de los Estados Unidos. Otros lo relacionan a un efecto del lento y gradual desplazamiento del eje terráqueo, a causa de los últimos y fortísimos sismos, lo que podría estar afectando el campo magnético de La Tierra, que es la brújula de los animales que migran. Los fatalistas lo ven como señales de los últimos tiempos, a propósito de las profecías apocalípticas del próximo 2012, donde las profecias mayas son las más famosas. Aunque según los propios Mayas de hoy, éstas han sido mal interpretadas, ya que se trata del reinicio de su calendario cíclico, (considerado el más perfecto del mundo), y el inicio de una nueva era para el planeta y la humanidad, donde "no habrá fin, sino cambio".



Existe una suerte de temor generalizado, donde se mezclan las creencias religiosas, esotéricas, ocultistas y hasta conspirativas en relación al tema, donde figuran Dios y Satanás mismos, ángeles y demonios, la lucha eterna entre el bien y el mal; y que según algunos teóricos de la conspiración, no son más que diversas razas de extraterrestres, unos negativos u oscuros y los benevolentes o lumínicos, seres de otras dimensiones y densidades que han estado presentes y librando batallas en el planeta Tierra desde tiempos inmemoriales. Y no sólo eso, sino que estos, "teóricos, contactados y mensajeros", dan por descartadas de plano las teorías darwiniana de la evolución y la bíblica de la creación edénica, argumentando que se trata más bien de una creación a través de manipulación genética de dichas inteligencias superiores. Y que en ello se explica el impresionante alto desarrollo de las civilizaciones antiguas, como las indomericanas, la egipcia y mesopotámica. Incluso, y como muchos ciudadanos el mundo ya lo conocen, según estas teorías, que no parecen tener pies ni cabeza, muchos de los líderes del mundo de hoy, son alienígenas infiltrados, con el fin de seguir controlando y manipulando a la humanidad. Y que todo lo que está aconteciendo, como el desarrollo tecnológico acelerado, el cambio climático, el absurdo e injusto orden mundial, los conflictos y decadencia de la humanidad, etc., es parte de lo mismo. ¡¿Qué le parece a usted todo esto? El sentido común nos indica que es una cosa de locos, algo absurdamente increíble, ¿no es cierto...?



En fin, considero que no está de más abordar esta temática que se suele ignorar, ya sea por miedo a ser señalados, prejuzgados y descalificados, o bien por mero desinterés. Pero que está ahí, que no es para nada, ni mucho menos "irrelevante". Muy por el contrario, no olvidemos que son millones de habitantes de este planeta que pertenecen a las más diversas religiones y sectas, y otros tantos que creen en esoterismos, ocultismos. Y por supuesto, están sobre el tapete las diversas teorías de la conspiración, que en algunos casos se valen de la propia ciencia y el avance tecnológico para sustentarse y ganar credibilidad y terreno ante el escepticismo. Todo ello ha generado ruido y ha logrado llamar la atención, a través de los medios modernos de la comunicación, sobre todo la internet. Pero hasta el momento, lo que se ha conseguido, ha sido una enorme alarmismo, enajenación y confusión en gentes de todas las latitudes, ávidas de querer saber lo que, como bien dijera el gran Rubén Darío, en su poema “Lo fatal”: “… Y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos…” Y es que lo cierto es que... ¿quién pudiera conocer la auténtica VERDAD...? Parte de nuestra naturaleza humana es precisamente ser muy finitos en conocimiento y percepciones, como finitas y efímeras son nuestras vidas mismas en este mundo físico. Es muy probable, que parte de esa verdad ya la tengamos a mano, ahora mismo, pero se pierde, se desvirtúa y diluye entre el oportunismo y la falsedad conveniente de muchos.



Nos corresponde a cada quien, uno por uno, dar con el hilo conductor, a través del discernimiento y la ruptura de vendas impuestas o autoimpuestas. Hay que recordar que no todo es lo que parece, y que la realidad suele superar la ficción. No hay que ser ingenuos y creer "en todo y en todos", pero tampoco ser del todo incrédulos "con nada y con todos". En nuestra posición de especie superior, somos especialistas en las complejidades y los procesos, y solemos ignorar los mensajes genuinos y los resultados, cuando la respuesta podría ser tan "simple" y haber estado frente a nuestras narices desde tiempos remotos. Por ello es que existen la burocracia, las ideologías y las religiones, por ejemplo. También caemos en la trampa de estar siempre prejuzgando y descalificando todo, a otros, y a veces hasta a nosotros mismos. Y además, siempre necesitando "ver para creer", como si en nuestros tiempos no fuera tan fácil la creación de "pruebas físicas" a conveniencia (por falsos contactados y testigos), o la eliminación u ocultaminento de pruebas físicas reales de "hechos inexplicables" (por gobiernos y la ciencia). Todo ello, ligado con el poder y los intereses creados a nivel global. Más nos vale que nos dispongamos a escudriñar, a tratar de investigar y no sólo informarnos y confundirnos. Estamos en nuestro pleno derecho de saber "nuestra verdad". Y tenemos el poder para conseguirlo si lo deseamos a conciencia. Para ello es importante tomar en cuenta en principio, que la ciencia y la fe no están reñidas, nunca lo han estado, como siempre creímos o nos hicieron creer. Ambas confluyen en lo mismo, ese TODO sublime que rige nuestro misterioso e infinito universo y su diversidad. Además, tanto la misma ciencia, como la historia, tales como las conocemos, no tienen la última palabra, no son infalibles y presentan muchas y extrañas lagunas e inconsistencias que han contribuido al oscurantismo, ayer y hoy.



Pero en fin, la vida continúa, y nuestro planeta Tierra sigue navegando junto al sistema solar y la Vía Láctea, de manera vertiginosa por el universo infinito. Por ahora, una verdad indiscutible es que un nuevo año ha llegado, parte del convencionalismo del hombre y ese factor muy nuestro que denominamos "tiempo". El mundo se sigue moviendo, con sus altibajos, con el regalo maravilloso de la naturaleza, con su verdor y azul intensos, pero también con sus matices grises y duros e inesperados golpes. Aún así, la humanidad seguimos nuestro curso, con nuestra eterna ambivalencia o dualidad, con nuestros virtudes y defectos, con nuestra parte racional, espiritual e inquisitiva, pero también con nuestra parte animal, irracional e instintiva. Tan controversial y contradictoria, misma que no nos deja avanzar y que nos tiene sumidos en el vacío, a estas alturas del camino. Así somos los humanos, así hemos sido desde siempre. Ojalá no perdamos la perspectiva y que nos logremos unirnos finalmente sobre el eje correcto, para no correr el riesgo de perder por nuestros propios actos el único hogar que tenemos. No está de más que no sólo fijemos nuestra atención en los afanes cotidianos y los localismos, sino que veamos un poco más allá de lo próximo y las fronteras, pero lo que es más importante, muy dentro de nosotros mismos, con el fin de lograr cerrar filas juntos, para hacer de nuestra Tierra un mundo mejor y evitar que ocurra lo opuesto. Aún no es tarde, de nosotros depende. Y mi opinión, a pesar de los aparentes nubarrones negros, poco a poco, lo estamos logrando. ¡Sigamos adelante!


Jorge Gamero Paguaga



Himno de la Alegría (Beethoven): Estar alegres, a pesar de todo...