Hoy, jueves, 28 de octubre de 2010, una vez más me encaminé por la Avenida de Mayo, de la capital argentina, hasta llegar a la Plaza del mismo nombre. Pero esta vez no había festejos, desfiles vistosos y música alegre, tampoco marchas ni protestas, como es rutina en este histórico lugar de Buenos Aires, desde tiempos de la misma revolución de mayo, 200 años atrás. No había ninguno de estos acontecimientos, y sin embargo, miles de argentinos colmaban la Avenida de Mayo y las calles adyacentes, hasta llegar a la propia plaza y la Casa Rosada, la sede del gobierno federal. Era tanta la afluencia de ciudadanos, que se hacía difícil caminar. Entre vallas especialmente ubicadas por varias cuadras, para resguardar el orden, la multitud a paso lento y con una paciencia y un gran fervor, avanzaba paso a paso, con el fin de llegar a su destino, así le tomara horas lograrlo. Entonces, pude escuchar la voz en grito de esta gente, coreando sin cesar consignas alusivas al acontecimiento, como las siguientes:¡Oooooh, somos argentinos… soldados del pingüino…!
¡Néstor, no estás muerto, estás junto a Perón…!
¡Néstor, querido, el pueblo está contigo!
¡Si este no es el pueblo! … ¡¿el pueblo donde está…?!
¡Borombombón, borombombón... para Cristina, la reelección…!

Y muchas más, incluso, algunas más largas que dejan en evidencia la crisis de la realidad nacional… Sí, se trataba de la despedida del pueblo al ex presidente Néstor Kirchner, cuya esposa, ahora viuda, es la actual mandataria de la república, y del político que ocupaba hasta ayer, el puesto de Secretario General de la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas). La gente le estaba rindiendo este homenaje masivo y dándole el último adiós al ex mandatario peronista que gobernara entre 2003 y 2007, y a quien consideran el salvador de la nación, después de la gravísima crisis económico financiera de 2001 y 2002, que se tornara una severa crisis social (véase nota: "Kirchner: el rey del modelo”, cuyo enlace está al final).
Como dice en la nota en cuestión, para muchos fue el que regresó al Estado su papel correspondiente, cuando los gobiernos anteriores habían cedido al juego despiadado del neoliberalismo, sobre todo durante el gobierno de Menem. Kirchner dio prioridad al pago y renegociación de la deuda externa y echó a andar un nuevo modelo dirigido a generación de fuentes de empleo y atacar la pobreza e indigencia, que en los últimos años se habían dispararon sin control en el país. Y efectivamente, comenzaron a verse los resultados, el país salió de su crisis y las mayorías se sintieron beneficiadas. Pero la inflación posterior, obligó al gobierno el aumento de impuestos, y se generaría un problema, estancando el modelo y creándole algunas crisis que se han visto reflejadas en el nuevo gobierno de su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, como el caso del sector agrícola. Por otro lado, los sectores de oposición y empresariales del país, acusaron al ex presidente Kirchner y ahora a la actual mandataria de demagogia y populismo, encima de señalamientos de corrupción, entre ellos enriquecimiento ilícito a través de los erarios públicos. Otro reflejo de estos conflictos, ha sido el enfrentamiento entre el gobierno y los fuertes empresarios de los medios de comunicación escritos, a causa del monopolio del papel prensa.
No cabe duda que la sociedad argentina es una de las más politizadas de nuestra América Latina, y de las más polarizadas. Lo ha sido así desde sus primeros pasos como nación soberana e independiente. Su historia política ha sido sumamente azarosa, destacado episodios y personajes de enorme relevancia, como Perón y su era que dejó una huella profunda e indeleble, así como el legado de su esposa Evita, ambos recordados con mucho fervor y respeto por las mayorías populares. Después vinieron las negras páginas escritas por los militares, el drama de los desaparecidos y la guerra de las Malvinas. Hasta llegar a la era democrática, matizada de todo tipo de obstáculos y contratiempos, como ha ocurrido casi en la mayoría de las naciones latinoamericanas. La época de las dictaduras ya pasó en nuestros países, pero este es el costo a pagar por el intento del ejercicio democrático, nuevo y complejo, que lo hace tan vulnerable.


Termino de escribir esta nota, un poco antes de la medianoche, hora local de Argentina, mientras a unas escasas cuadras, en la Plaza de Mayo, las multitudes siguen acercándose a dar el último adiós al ex presidente peronista Néstor Kirchner, cuyo cuerpo yace en su féretro, resguardado por su esposa, presidenta de la nación y sus hijos, quienes reciben las condolencias, acompañados de jefes de Estado de los países vecinos y funcionarios de la Casa de Gobierno. Una despedida histórica que seguirá este viernes 29 de octubre, hasta que el cuerpo sea trasladado de la capital rumbo a su natal Río Gallegos, cuyo camposanto será su última morada. El adiós de un argentino que muriera de manera repentina la mañana de ayer 26 de octubre de 2010, a los 60 años de edad, allá precisamente, en su tierra, la provincia de Santa Cruz, en la bella y mágica Patagonia, el sur de un país grande y hermoso, donde ojalá, trascendiendo los golpes y las luchas, pueda un día ver brillar el sol radiante, para todos por igual, tal y como luce en el centro de su entrañable pendón bicolor.
Jorge Gamero Paguaga

Video clip realizado por Audiovisual Telam, Agencia de Noticias
oficial de la Rep. Argentina, en homenaje al ex presidente NK
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Kirchner: el rey del "modelo"




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