jueves, 5 de agosto de 2010

¿Integración sudamericana, magnates filántropos y una fuga sellada…?

Una de cal y otra de arena en Sudamérica

América Latina es una de las regiones más homogéneas del mundo. Desde el Río Grande a la Patagonia, se comparten idiomas, historia y culturas similares. No obstante, como sabemos, se encuentra dividida en muchos países, chicos y grandes, y por su enorme extensión se dificulta un proceso de integración único y en su lugar hay varios, como el Sistema de Integración Centroamericano (SICA), la Comunidad Andina de Naciones (CAM), o el Mercosur.



Sudamérica, por ejemplo, ha tenido una historia cargada de altibajos con sus intentos integracionistas. La última iniciativa es la Unión de Naciones de América del Sur (UNASUR), que supone un esfuerzo de integrar a todo el subcontinente, donde eventualmente los dos bloques anteriormente mencionados (CAM y Mercosur) podrían llegar a formar parte de un solo proceso. Sin embargo, esto es sólo un atisbo a una meta ambiciosa, donde prevalece la retórica por encima de los actos.



Y es que en la realidad, la situación es otra cosa. A veces se avanza, se da un paso importante, pero enseguida se retroceden dos o tres. Ahora mismo, por ejemplo, los Estados Parte del Mercosur, en la 39ª. Cumbre, realizada en San Juan, Argentina, acaban de aprobar un nuevo Código Aduanero. Este estaba pendiente desde 1995, y finalmente es una realidad, lo que vendrá a dinamizar el proceso de integración de este bloque.



Sin embargo, mientras en el Mercosur, pasan de la retórica a los hechos, en el norte de Sudamérica, las cosas parecen ir para atrás. Venezuela, que formara parte de la CAM, se retiró de la misma en 2006, lo que debilitó a este bloque. Y para colmo la actual crisis entre el país bolivariano y Colombia han empeorando las cosas, haciendo lucir más lejana la posibilidad de una integración de las naciones hermanas que en el pasado formaran la Gran Colombia de Bolívar. El choque frontal entre los presidentes Chávez y Uribe data del 2007 y a la fecha, sigue al “rojo vivo”.




Con la captura del canciller de las FARC, Rodrigo Granda, por parte del gobierno colombiano en la propia capital venezolana, la historia de este viaje, parece seguir sin rumbo a buen puerto. El presidente Chávez exige a Colombia se retracte y lo denuncia de violación a su soberanía nacional. Ante lo que el presidente Uribe responde no con disculpas, sino por el contrario, denuncia a Venezuela también de violación de su soberanía, al afirmar que el gobierno de Chávez alberga en su territorio a grupos terroristas colombianos, es decir, campamentos de las FARC, de los que asegura cuenta con pruebas concretas.



Por su parte, Chávez, ha militarizado la zona fronteriza con Colombia y acusa a los Estados Unidos de crear esta crisis en Sudamérica, al acusar a este país de apoyar a Uribe en el secuestro del líder guerrillero. ¿Hasta dónde irá a parar todo esto? Es una lástima que en lugar de “salir humo blanco”, se siga generando la más negra humareda. ¿Qué podría poner fin a esta eterna crisis? Claro, hace falta voluntad política, pero es que cuando estamos hablando de las guerrillas más antiguas del continente, con sus “modus operandi” y “modus vivendi”, y personajes tan “sui generis”, como los líderes actuales en la región y su choque de ideologías e intereses, las cosas no parecen pintar bien. Y mientras esto está sucediendo, a la vez seguimos hablando de integración latinoamericana. Ojalá un día prevalezcan las buenas intenciones. Quizás cuando haya nuevos actores y un nuevo guión para una historia en un mismo escenario.



Los multimillonarios filántropos

Esta noticia le dio la vuelta al mundo. Los multimillonarios Warren Buffett y Bill Gates, a través de su proyecto “The Giving Pledge” (La Promesa de Dar), lograron convencer a unos 40 millonarios de los Estados Unidos para donar al menos la mitad de sus fortunas a proyectos de caridad. No se trata de un contrato legal, sino meramente moral, con el objetivo de aliviar los problemas más acuciantes de los grupos socialmente vulnerables de su país, donde las diferencias entre ricos y pobres están más marcadas que nunca.



Según la revista Forbes, la suma del aporte de los 40 millonarios podría ser de unos 150 mil millones de dólares, cantidad superior a los Producto Interno Bruto (PIB) de los países de Centroamérica, el Caribe y algunos de África central juntos. Pero según Forbes, si Buffett y Gates lograran sumar a su proyecto, la mitad de los 400 mayores magnates de los Estados Unidos, la suma del aporte podría ascender a 600 mil millones de dólares. Entonces estamos hablando de mucha plata, que si es utilizada según los planes, puede llegar a crear un gran impacto. Y la idea es persuadir a otros multimillonarios del mundo que se sumen a este proyecto para beneficiar a los sectores menos favorecidos de los países del “tercer mundo”, afectados por los flagelos de la pobreza, las epidemias y la marginación.


Ranking Revista Forbes 2010

No cabe duda que la iniciativa de estos magnates es encomiable. Obviamente, están claros que amasan inmensas fortunas que se están desperdiciando, pues por mucho que ellos derrocharan a manos llenas, jamás podrían gastarlas en sus vidas enteras. Además, que las inversiones y las ganancias de sus súper empresas garantizan el mantenimiento e incremento de sus capitales. Quizás cayeron a la cuenta que estas diferencias entre los que tienen tanto, como ellos, y los que tienen muy poco o nada, que es la mayoría de seres humanos de este mundo, es un enorme absurdo, algo extremadamente injusto y ofensivo. Y que “dar”, pero además ver los frutos de ello, es algo que contribuye al ser humano a ser feliz. Hay quienes, llenos de mucho egoísmo se aferran a lo material y no comparten nada con nadie. ¿Serán acaso gentes felices..? Pero hay otras personas que incluso comparten lo poco que puedan tener con aquellos que lo necesitan, y lo hace con alegría y entusiasmo. Eso es parte de darle sentido a la vida.



Ojalá este sea el caso de estos millonarios, y que contribuyan a hacer lo que los gobiernos no pueden, por ineptos y corruptos. Y que ciertamente se sumen los ricos del mundo entero, aquellos de los países menos desarrollados, para financiar programas y proyectos de desarrollo humano en sus propios países y regiones, donde los dineros de los organismos financieros internacionales no son suficientes, ni mucho menos. Se trata de proyectos necesarios, que vayan más allá del mero asistencialismo, dirigidos a la auto-sostenibilidad. A veces, lo único que se necesita es la llave, para enseguida poder abrir una puerta y entrar a un nuevo mundo de trabajo, vida digna y porvenir asegurado. Eso es contribuir a lograr un mundo mejor.




¿Fuga sellada por fin…?

La British Petroleum (BP) anunció el éxito de la operación en que logró sellar la fuga de crudo iniciada el pasado 20 de abril con la explosión de una plataforma petrolera en el Golfo de México. Aparentemente esta vez sí es un hecho, aunque anteriormente hubo varios intentos infructuosos a través de diferentes operaciones. Esta vez lo hicieron con barro y cemento, aunque hace falta tapar de manera definitiva el pozo.



Este ha sido el peor desastre ambiental de los Estados Unidos de Norteamérica, y ha afectado los ecosistemas y las economías de cinco estados del sur del país: Luisiana, Alabama, Florida, Mississippi y Texas. Y aunque según fuentes del gobierno de EE.UU., cerca del 75% del petróleo derramado se logró eliminar, las secuelas y el impacto a largo plazo de más de cien días de derrame de crudo, podría ser de varias décadas. Además del prestigio por esta grave falla, la BP, de ser encontrada culpable por negligencia, podría llegar a pagar hasta 17 mil seiscientos millones de dólares de multa.



De ser así, la petrolera tendrá que pagarlos, es lo menos que puede hacer. Y encima, para resarcir los daños al medio ambiente, lo lógico es que invirtiera capital adicional en recuperar los ecosistemas dañados en el golfo o en cualquier parte del mundo. A fin de cuentas, la Tierra es un solo cuerpo, y lo que afecte a una de sus partes, donde quiera que sea, la afecta a toda, además de que hay mucho por hacer en materia de medio ambiente donde se requiere de enormes recursos financieros. Es absurdo estar “drenando las venas” de la Tierra, quitándole la vida para enriquecerse a costa de ella, y no hacer nada por recuperarla, oxigenarla y cuidar la vida sobre ella, obviamente, nosotros mismos incluidos.

Jorge Gamero Paguaga